Sábado, 16 de Enero de 2010 - Publicado en la Edición Impresa
El creciente número de accidentes viales en rutas chaqueñas volvió a abrir la polémica sobre distintos aspectos relacionados a la seguridad, donde no quedó al margen el incansable tema de los animales sueltos y al mismo tiempo sobre las responsabilidades de las empresas concesionarias de velar por quienes transitan por los distintos trayectos.
Los animales sueltos son unas de las reiteradas irregularidades que asume proporciones mayores cuando se repara en la gran cantidad de muertes y graves incapacidades que provocan los accidentes de tránsito. Esto llevó a innumerable cantidad de juicios y donde fallos de casos chaqueños fueron los que finalmente sentaron jurisprudencia a nivel nacional, estableciendo más responsabilidades que únicamente la de los dueños de los animales causantes de los accidentes.
Primero el caso González Torres y después el de Ferreyra, fueron los que abrieron el camino para que las empresas concesionarias de distintos tramos de rutas tengan que asumir una cuota de responsabilidad por el accidente. El fallo Ferreyra fue el que llegó a la Corte Suprema de Justicia y el que finalmente sentó jurisprudencia.
Durante muchos años se discutió quiénes eran los responsables por los daños causados por esas irrupciones de animales. Siempre -salvo excepciones- se aplicaba lo que establecía el Código Civil, que considera responsable al propietario del animal, propiedad que presuntamente surgiría de su marca o de otras pruebas. Tal cual lo reflejó en muchas oportunidades el diario La Nación, el sistema probó ser ineficaz, pues dicho propietario no siempre coincidía con el titular de la marca y las más de las veces el dueño era imposible de ubicar, sin contar los numerosos animales sin marca ni dueño identificable. De todas maneras, la responsabilidad del propietario subsiste en forma complementaria.
Las concesionarias de rutas sostenían esta tesis, amparándose asimismo en que no tendrían el poder de policía para realizar este control. La única protección para el usuario serían, entonces, los carteles que advierten en las rutas sobre la conveniencia de avisarle a la autoridad policial sí se comprueba la presencia de animales sueltos.
El fallo en el caso Ferreyra, la Corte Suprema de Justicia de la Nación, modificando criterios anteriores, al desestimar un recurso extraordinario, ratificó lo expresado por el Superior Tribunal de la provincia de Chaco, dejando firme la sentencia con la doctrina establecida por la Cámara de Apelaciones en lo Civil y Comercial de la provincia, que es la que mejor protege al consumidor.
La doctrina de la Corte, basada en los votos de los doctores Lorenzetti, Zaffaroni y Highton de Nolasco, agravó las responsabilidades del concesionario, señalando que hay una obligación de base contractual hacia el usuario consistente en el deber de seguridad que la concesionaria le adeuda y cuyo servicio debe prestarse con eficiencia y seguridad. Agregándose que quien accede a una ruta concesionada tiene una confianza fundada en que el concesionario se ha ocupado razonablemente de su seguridad y que el Estado debe garantizarla porque está implícita en las obligaciones de la concesión que, por otra parte, se beneficia con un negocio por el cual percibe un ingreso, siendo claro que corresponde que asuma los riesgos propios de su actividad.
Por último, se señala en esa resolución judicial, como es de toda evidencia para los usuarios, que la presencia de animales en la ruta no es un evento imprevisible, sino todo lo contrario, y que es bastante fácil advertir, aun en las rutas nacionales donde los peajes se encuentran cada 100 kilómetros aproximadamente, que un normal servicio de vigilancia en la ruta sería suficiente para disminuir sensiblemente ese riesgo para el tránsito vehicular. Todo eso sin perjuicio de la contratación de los seguros correspondientes.
Más allá de las culpas, la vida de miles de personas está diariamente en juego y en la cual la provincia, los municipios, las concesionarias viales, los dueños de animales, los mismos conductores de vehículos, debe trabajar en conjunto para disminuir al máximo los riesgos que se pueden presentar en una ruta, para dejar de lamentar víctimas fatales que con los años se multiplican, en vez de disminuir.
Fuente:
http://www.diarionorte.com/noticia.php?numero=42958